bUsCaR (en este blog ó en internet)

04 diciembre 2007

eChaLe uN OjO a tU vIDa


A dónde vas?

Te ví ayer, en el subte. Corrías para subir y te llevaste por delante a un ciego y su bastón blanco porque la sirena del cierre de puertas sonó.

No eran ni las 9 y ya sudabas; parecían molestarte las caras de los otros, enfrentadas a la tuya. Mirabas tu reloj, tu celular. Mirabas tu agenda electrónica y ni una vez a la señora mayor que luchaba por aferrarse al caño que vos ocupabas.

Bajaste conmigo. Parecías perseguido por una maldición flamenca; empujaste a varios en las escaleras, no tan violentamente como para que te insultaran pero lo suficiente como para que te avergonzaras.

Debí detenerte; debí llamarte al orden o tal vez hacerte un chiste. pero la música en tus auriculares no me habría permitido llegar a tus oídos tan facilmente. Al fin, quién quiere escuchar los ruidos de la gran ciudad...

Y qué será lo que persigues...

Un alquiler en aumento... una oportunidad de ascenso... un préstamo para una casa.... un viaje al Caribe y una malla... un tratamiento antistress...

Hoy pude verme correr; perseguirme y no alcanzarme. Pude avergonzarme de mi proceder.
Y todo para qué?

No creo que por mucho más tiempo, pero por ahora seguiré.

Soy otro prisionero de este vaivén llamado "civilización".

28 noviembre 2007

Un OjO cRíTicO a lAs cÁbaLAs


Nuestro medio -el argentino en particular, el latinoamericano en general- es usualmente suceptible a adoptar posturas cabalísticas para imponer una suerte de impronta positiva a los eventos, sean éstos deportivos, de azar o meramente cotidianos.

Hay tipos, algunos célebres incluso, que presumen de seguir una rutina "ganadora" a rajatabla, tal como la de usar una misma prenda o sentarse en el mismo sillón cada vez que cierto evento sucede: Partido de fútbol, entrega de premios, inauguración de muestra, estreno de obra...

La premisa, falsa según entiendo, que mueve a estos supersticiosos a copiar exactamente los pasos dados antes para conseguir la misma suerte del evento similar y próximo, es "repetir los hechos para repetir la suerte".

Es una postura pesimista, según veo.

Creer que la suerte obtenida antes no puede ser sino empeorada es pesimista.
Por qué no habría de mejorar dicha suerte? Acaso un equipo que ganó 3-0 no puede ganarle al mismo equipo vencido por 4-0?

Buscar repetir es conformarse, quizás. Por ende, la cábala que entrenadores y jugadores suelen seguir no entraña otra cosa que absurdo pesimismo. Se basa en un estigma conservador que el hombre trae ancestralmente, y por el cual todavía subsiste (a los tumbos) el matrimonio.

La segunda premisa es "La suerte obtenida es la mejor e inmejorable"; es decir, lo que tengo no podría ser mejor.

Entonces: "Si hay que repetir los hechos para repetir la suerte" y
"La suerte obtenida es la mejor e inmejorable", ergo
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"Hay que repetir los hechos porque son inmejorables"

Vaya absurdo! Ya lo dijo Graham Green : "La vida, la realidad es tan absurda que siempre hay esperanza". Aun cuando se ha ganado antes!!!

Allez, pesimistas cabuleros... Vayan por más!! No se queden con lo obtenido, que toda cábala, por buena que sea, termina por derrumbarse un día.

Esto lo escribo en la misma vieja máquina Olivetti que uso desde que empece mi primer blog, allá por los '90.

Y bue... Tan mal no me va.

22 noviembre 2007

OjO cOn lA ImpOsIciOn aRbiTraRiA



He estado mirando algunos cartelitos por ahí, recorriendo Buenos Aires.

"La casa se reserva el derecho de admisión y permanencia""Los baños son para uso exclusivo de los clientes"Etc.

Falso

Mi ciudad está llena de falsedades como éstas, intempestivas; autoritarias.
Son posibles gracias a la ignorancia de la gente, de nosotros, que no sabemos que hay leyes que nos amparan de estas arbitrariedades.

Y a la muy mala leche de los que pretenden imponerlas.

Según me han dicho quienes saben, un bar abierto al público, un paseo de compras, un espectáculo deportivo, no son sitios privados sino públicos. Allí pueden ingresar todos aquellos que no contradigan normas vigentes, a saber: ebrios o drogados, personas armadas o inapropiadamente faltas de ropa, heridos que requieran atención médica, evadidos de la justicia y otros.

Todos los demás son y deberán ser bienvenidos, les guste o no a dueños, administradores y/o organizadores. Seamos o no seamos del perfil que ellos buscan para su clientela.

La única forma de discriminación aceptada, hasta hoy al menos, y sobre la cual NO hay ley que defienda al discriminado, es el costo de la entrada o de la consumición. Si UD. no tiene el dinero, si es pobre o no le alcanza, no hay tu tía ni INADI que lo defienda.

Se llama "Capitalismo". Y esa es su regla más sagrada.

Todos los demás, los que pengamos los mangos, las pelas para ponerla sobre la mesa o en la boletería, tenemos el derecho a exigir se nos permita entrar, así sea en zapatillas. Pies desnudos, abstenerse.
En ese sentido, deberemos reclamar ante quien corresponda en caso de no ser así. El Instituto Nacional Anti Discriminación (INADI) se encarga de evaluar estas denuncias y de ; y en caso de ser corroboradas, actúa penalmente contra dichos establecimientos o personas denunciadas haciendo respetar la Ley Antidicriminación.

Por qué sentirse un paria cuando el que está en falta, el gorila, el desubicado es el que nos dice NO? Hay que hacer volver la pelota, sí o sí.

Así sucede con los baños de bares y restaurantes.

Existe algo que se llama Ley Manrique (el legislador que la impulsó), por la que todo baño de lugar abierto al público es y debe ser considerado de uso público, le guste o no al encargado de limpiarlo.

No es cierto que haya que consumir algo, gastar dinero en el lugar para tener derecho ello.

Y así se suceden, una y otra vez, los cartelitos que parecen querer hacernos creer que éste es el Far West, y que cualquier hijo de vecino tiene el derecho de imponer alguna clase de Ley Personal, ajustada a la medida de su ocasional conveniencia.

Pero lo peor sucede cuando la prohibición arbitraria nunca ha sido escrita, sino que viene de la boca de un sujeto disfrazado de policia privado o guardaespaldas telúrico.

Hace unos días estaba yo acompañado disfrutando de una bebida en el patio de comidas del

subsuelo de la enorme sucursal de Tiendas Falabella que está en Calle Florida casi Av. Corrientes. Ante la espectacularidad de la estructura del techo yo, fanático de la arquitectura, saco mi cámara de fotos para dar testimonio de ello y promocionar ante mis amigos extranjeros esta maravilla cuando se me acerca un impertinente de éstos para decirme, de muy mal modo, que NO saque fotos porque ESTÁ PROHIBIDO.
Detrás de él, otro monigote, sin nombre ni uniforme ni nada, sólo munido de un handy, pretendió imponer esa norma aludiendo: LO DICE EL GERENTE. El vano fue explicarles que Gerente no es sinónimo de Rey ni de Ayatolha; y que ni aun estos se atreverían a impedir una foto en un PASEO DE COMPRAS. La queja, registrada ante la oficina de Atención al Cliente, no evitó el mal trago propinado por esta mala política de Falabella y sus secuaces.

Vayan sabiendo los amigos de la Ley Yo Mando que no vamos a dejarnos doblar el brazo por nada. Para eso hay instituciones y hay leyes de verdad, defensores del pueblo y tribunales, si fuere necesario. Aprendamos a hacernos respetar.

Y a los que no estén de acuerdo, los obligaré a que lean este blog, reservándome el derecho de decidir sobre quien lea lo que debe opinar de él.

Ya pongo el cartelito.

He dicho.

13 noviembre 2007

eL OjO zAppInG


Y siguiendo la línea de ni entrada anterior, vuelvo sobre el tema del consumismo zapping.

Esta modalidad tan mediática de consumar el consumo (nótese el juego) se ve trasladada a muchas otras actividades del hombre.

Hoy parecemos munidos de imaginarios controles remotos que nos llevan, inexorablemente, a saltar de una vida a otra sin reparar demasiado en la que venimos de dejar.

Lo único que importa es lo que vendrá.

Cuan televidentes esquizoides, vamos de proyecto en proyecto, de relación en relación; de trabajo en trabajo como si lo ínico que nos movilizara fuera una inercia vital cuya idea de felicidad es siempre "lo que vendrá".

Será que buscamos llegarle a la muerte una vez pasado el canal 100, para volver y constatar que el canal 1 sigue allí, y así volver a comenzar?

Qué nos queda de ese salteo de caballo de ajedrez... Experiencias? No lo creo. La experiencia valedera requiere de tiempo de maduración y de compromiso con lo que se ha vivido.

Nos queda sólo la dinámica del cambio. Una suerte de hábito inercial, más parecido a una patología que a una conducta sana; tan malo o peor que el estancamiento.
Me muevo, me muevo todo el tiempo. Si no me da el cuerpo, me empastillo; le agrego energizantes y sigo... Ya tenemos muertos por ésto; acá nomás, a la vuelta de la esquina. Y algunos son adolescentes.

El mercado laboral, por ejemplo, ya no valora al que trabajó media vida en un sólo métier sino que prefiere al que ha pasado por múltiples funciones. Es que acaso no puede que sea ese un inútil para todo puesto? Por qué cambiar de trabajo si se hace bien uno? Ud. cambiaría lo que hace bien por algo que no sabe cómo se hace, o a un empleado de un puesto donde rinde a otro donde nunca trabajó?

Es un mundo raro éste, donde el cambio es la quimera y el estigma. Así lo demostraron los dos grandes regímenes que dominaron el SXX: Capitalismo y Comunismo.

Para el primero, nada puede existir sin cambio: En USA los edificios más antiguos tienen 15 o 20 años.Para el segundo, el cambio era el enemigo: todo intento de pensamiento, acción u obra diferente era aniquilado -junto a sus mentores- por ser considerado "Antirevolucionario".

Oia... No era que la revolución era EL cambio!? Así fue que colapso el primer gigante, la URSS.
Lo que se viene es el colapso del otro, porque tanto movimiento termina por marear.

El mayor peligro para el ser humano puede ser la distracción.
OjO con eso!

Y nosotros, Tercer Mundo? En qué andamos?