bUsCaR (en este blog ó en internet)

13 noviembre 2007

eL OjO zAppInG


Y siguiendo la línea de ni entrada anterior, vuelvo sobre el tema del consumismo zapping.

Esta modalidad tan mediática de consumar el consumo (nótese el juego) se ve trasladada a muchas otras actividades del hombre.

Hoy parecemos munidos de imaginarios controles remotos que nos llevan, inexorablemente, a saltar de una vida a otra sin reparar demasiado en la que venimos de dejar.

Lo único que importa es lo que vendrá.

Cuan televidentes esquizoides, vamos de proyecto en proyecto, de relación en relación; de trabajo en trabajo como si lo ínico que nos movilizara fuera una inercia vital cuya idea de felicidad es siempre "lo que vendrá".

Será que buscamos llegarle a la muerte una vez pasado el canal 100, para volver y constatar que el canal 1 sigue allí, y así volver a comenzar?

Qué nos queda de ese salteo de caballo de ajedrez... Experiencias? No lo creo. La experiencia valedera requiere de tiempo de maduración y de compromiso con lo que se ha vivido.

Nos queda sólo la dinámica del cambio. Una suerte de hábito inercial, más parecido a una patología que a una conducta sana; tan malo o peor que el estancamiento.
Me muevo, me muevo todo el tiempo. Si no me da el cuerpo, me empastillo; le agrego energizantes y sigo... Ya tenemos muertos por ésto; acá nomás, a la vuelta de la esquina. Y algunos son adolescentes.

El mercado laboral, por ejemplo, ya no valora al que trabajó media vida en un sólo métier sino que prefiere al que ha pasado por múltiples funciones. Es que acaso no puede que sea ese un inútil para todo puesto? Por qué cambiar de trabajo si se hace bien uno? Ud. cambiaría lo que hace bien por algo que no sabe cómo se hace, o a un empleado de un puesto donde rinde a otro donde nunca trabajó?

Es un mundo raro éste, donde el cambio es la quimera y el estigma. Así lo demostraron los dos grandes regímenes que dominaron el SXX: Capitalismo y Comunismo.

Para el primero, nada puede existir sin cambio: En USA los edificios más antiguos tienen 15 o 20 años.Para el segundo, el cambio era el enemigo: todo intento de pensamiento, acción u obra diferente era aniquilado -junto a sus mentores- por ser considerado "Antirevolucionario".

Oia... No era que la revolución era EL cambio!? Así fue que colapso el primer gigante, la URSS.
Lo que se viene es el colapso del otro, porque tanto movimiento termina por marear.

El mayor peligro para el ser humano puede ser la distracción.
OjO con eso!

Y nosotros, Tercer Mundo? En qué andamos?

10 noviembre 2007

eL bUeN OjO


Dícese de aquél que sabe separar la paja del trigo; el Buen Ojo no sólo sirve para leer las letras pequeñas del cartel durante el examen de conductor.

Hablamos de otra cosa, claro.

De "saber ver", que es una actividad humana que involucra casi todos los sentidos.

La escuela del buen beber, por ejemplo, enseña a los someliers y amateurs del buen vino a degustarlo desde la vista primero, el olfato luego, la sensación "táctil" sobre la lengua y paladar (que es parte del gusto), y al fin, a degustarlo por entero, estableciendo momentos en ese trance del noble líquido hacia el vil estómago, quien sólo sabe de saciedades.

Pues se me ocurre que en la vida habrá de aplicarse ese método.

Siento que se hace necesario aprender, enseñar por qué no, a degustar las cosas. En fin, a tener Buen Ojo.

Estamos siendo proclives, de un modo u otro, a una suerte de gula existencial. Deglutimos novedades cuan cíclopes odiseos el vino de Ulises. Nos hartan, nos llenan de comida chatarra electrónica, de ideas chatarra de rápido desuso. De imágenes seductoras sólo un instante.

Es la Era del Minuto a Minuto.

La vida se vive así, aceleradamente cuan baile televisivo. Pero no sólo porque se corre para ganarle al tiempo sino por que se corre por correr nomás. Se ha creado poco a poco el hábito -en su génesis, comercial- de empujarnos a algo nuevo, o al menos diferente; y ésto debe sucedernos todo el tiempo. Es el American Way of Life tan mentado.

Y al fin triunfó. Dejó como huella la prosperidad económica y como legado, la contaminación del planeta. Instó al hombre a perfeccionar su eficiencia en pos de mejorar su poder de consumo; y así también engendró un hombre ambicioso por demás, apegado a las cosas más que al ser en si mismo. Priorizó el tener, causante de casi todas las guerras conocidas.

Y el uso del hombre por el hombre, tan parecido a la esclavitud que nos pone negros de vergüenza.

Los opuestos a ésto, los que por cultura no parecen estar a la orden del consumismo -aborígenes americanos o africanos, pueblos islámicos, etc-, han sido considerados El Enemigo, y así devastados o ignorados.

Miremos a nuestros indios argentinos si no...

Ahora resulta que el mundo se cae a pedazos; que la economía norteamericana colapsa lentamente y que el consumismo es la raíz de la pandemia que se viene: la degradación fatal del planeta, de sus tierras, aguas y aire.

Ahora resulta que el consumo permanente, exacerbado, alocado, era pernicioso. Que las fábricas no sólo fabrican productos y pobres dignos (léase obreros) sino también muerte: la de peces, aves, insectos, plantas y por fin, la del causante: El Hombre.

Y mientras ese final se acerca si poder detener su carrera, nuestro buen ojo intentará establecer la diferencia; reparar en lo valedero más que en lo osado. En lo noble más que en lo inusual. En lo fino más que en lo grandilocuente.

En una vida de calidad, y no tanto de cantidades.

Tomémonos algo más que un minuto para decidir. Que sean unas horas.

Tal vez no haga falta cambiar el teléfono celular todavía... Mejor, una buena cerveza que dos baratas...

Ya no sólo es grosero excederse. Ahora también es dañino, perverso. Criminal.

Buen ojo para todos.

05 noviembre 2007

OjO aL aBrAzO tEcLeAdO



Y así andábamos por la vida, desorientados de toda idea.

Sumidos en un eterno devenir de ofertas varias, todas atractivas, dónde dejar escurrir el tiempo y las ganas de crear; de ser.

Esa Era de "ocuparse de no ocuparse" llegó. Se llama Siglo XXI.

Extraño folletín de espejismos, de innumerables sortilegios casi todos electrónicos, este siglo llegó para llevarnos a la tierra de los sueños virtuales.

Allí, charlar es escribir; amigo es un nikname de fantasía, propiedad de alguien sin rostro sino foto, avatar... Allí las emociones son emoticones, y la compañía es un teclear sin más. Teclear que va... teclear que viene...

Pero, qué puede faltarnos entonces... si lo tenemos todo!

Pues el abrazo.

Cada vez más, con más fuerza, las personas necesitamos el abrazo.
Eso no viene con Windows, no sale de una llamada móvil ni puede ser emulado por un video juego de última generación.

Nos hemos quedado sin abrazos. Y vamos a terminar por olvidárnoslo.

Y sería muy triste llegar al punto de interpretar, de sentir como normal y necesario ese tecleo a ese abrazo. Sería muy penoso, pero creo que cada vez más próximo.

No digan que no se los avisé.
Yo mismo comienzo a sentir los síntomas... ¡salga, salga... no me toque...!

24 octubre 2007

OjO cOn eL OjO


Sabés que hay una forma, una manera de mirar que está vinculada con el NO VER...?


Y sí, es el truco del mago. Viste cómo te mueve la mano derecha... porque el truco lo hace con la izquierda.


Muchas veces miro lo que no está explícito y descubro que detrás del árbol hay todo un bosque.


Lo que jode, lo que realmente jode es que alguien haya plantado ese árbol para taparme el bosque de atrás. Ahí es cuando me pregunto: ¿Quién se tomaría semejante molestia y por qué, par qué?


Simuladores, ilusionistas, prestidigitadores, chantas, avivados, ventajeros, falsos influyentes, expertos en marketing, creadores de conceptos, publicitarios... Cualquiera de éstos podría ser al emérito jardinero/forestador que tuvo la ingeniosa idea de pergeñar dicha trampa.


Que no es más que eso, convengamos.


Pero lamentablemente, los efectos de la trampuela nos afectan más que un truco de mago. Para cuando nos sorprendemos, ya nos han timado. O bien, sentimos que hemos vivido equivocados.


Hace unos días se hizo justicia, en lo que a mostrar lo que no es respecta.

Un juez argentino dio lugar a la querella impuesta a Telefónica por una asociación de usuarios quienes sostenían que el consabido "Contestador de Llamadas", que dicha empresa "regalaba" a los clientes/usuarios sin preguntar siquiera, no era otra cosa que un "recuperador de llamadas perdidas".

Astucia de los ingenieros, del marketing y todo eso: SI. Estafa al usuario desprevenido: También.


Y así transcurre el devenir del que mira lo que tiene enfrente sin correr la cabecita un tanto a un lado para asomarse a lo que vive detrás. Cuántas veces habremos pasado cerca de lo real, de lo honesto y simplemente verdadero sin ver más que el maquillage de un mundo envuelto para regalo que resulta al final carísimo (y no queridísimo, como creería el italiano que leyera ésto).


Ciao amici...


Y a los estafadores, merda!!